Search This Blog - Buscar en este Blog

Translate - Traducir

2/3/15

La combinación de la fe con la ciencia


Por ahí se dice que las personas de ciencia, pierden credibilidad al declarar su fe abiertamente.  Me he topado con situaciones en las cuales al charlar con algunas personas de ciencia, este tema pareciera algo así como un tabú.  Es casi casi, como salir del closet al confesar que crees en Dios al mismo tiempo que ejerces en el campo científico.  Hay personas  que creen en Dios, más tienen miedo de admitirlo para no ser juzgados.  A mí me ha pasado y no es algo cómodo el suprimir tus opiniones al respecto por el miedo de no encajar en la conversación.  Los humanos tememos lo que no conocemos, o en pocas palabras, el temor  a lo desconocido causa que en nuestra propia ignorancia juzguemos y ataquemos a otros.  Es un impulso muy natural, hasta nos unimos a otros para buscar apoyo contra algo con lo que no va de acuerdo a nuestro sistema de creencias.

A pesar de la opinión que la ciencia y la fe no deberían ser mezcladas, sucede todo lo contrario en lugares con alta concentración de mentes científicas como en la #NASA.   Como prueba, un gran número de astronautas, científicos e ingenieros que trabajan en esta institución, pertenecen a una afiliación espiritual o iglesia, ya sea cristiana o de otras religiones y credos.  En muchos casos, son personas activas en sus congregaciones. En mi propia parroquia, que está a la vuelta de la esquina del centro espacial, asisten colegas del trabajo todos los domingos a formar parte de la comunidad de fe y actualmente hay algunos astronautas que pertenecen a esta y otras tantas.  Lo genial de tal libertad de expresión, es que algunos astronautas expresan desde el espacio, frases llenas de fe que han inspirado a personas en la tierra a buscar sentido en sus vidas. 

Entiendo perfectamente aquellos que tengan una aversión contra los “hombres de fe”, pues pareciera que en algunos, reina el fanatismo y la exclusión, precisamente, porque otros no forman parte de su sistema de creencias.  Sin embargo, no todos somos así e utilizamos el razonamiento para saber tocar el tema en momentos apropiados, practicando la cordura y la tolerancia para respetar las creencias de otros.  Esto incluye a mis amigos ateos, a los que respeto de igual manera. Mi argumento es que si es posible ser una persona de ciencia y de fe a la vez.  No son sustancias que se puedan mezclar de manera homogénea, pero si pueden coexistir en tu vida de manera armoniosa.   En mi opinión, la fe es aquello que mueve al ser humano a buscar el sentido de su existencia y de su vida en la tierra, mientras que la ciencia, lo mueve a buscar el origen de lo que somos ahora como humanidad.  La ciencia no debe ser utilizada para comprobar la existencia de Dios, así como la fe no debe ser utilizada para comprobar el origen de la existencia del hombre.  Ambas cosas tienen finalidades diferentes.  La clave está en saber usar ambas para entendernos, para ser mejores y para ayudar a la humanidad.

Puedes obtener este articulo por medio de Mi Familia Magazine en la edición de febrero 2015, gracias a Elizabeth Ozuna por hacer un espacio en su linda revista para esta reflexión:


Por último, escribí esto porque precisamente, se tocó un poco sobre este tema en la entrevista que me hizo el director de Radio María Houston, el Fr. Abelardo Cobos junto con un apreciado amigo Ignacio Pinto-León, el presidente de Radio María.  Llegue 2 minutos antes de iniciar la entrevista al aire, iba volando por el retraso de una junta y justo llegue a tiempo.  Al principio de la entrevista, me puse nerviosa, pero después se me paso cuando empezamos a echar relajo.  

Quisiera aclarar un par de cosas sobre la entrevista que no pude aclarar por falta de tiempo; en ningún momento dejamos que los astronautas en la estación espacial salgan cuando quieran, para esto se planifican las caminatas espaciales de ante mano en casos que lo requieran, con uso de trajes especiales que esta presurizados, de lo contrario, los astronautas morirían al salir de la estación espacial.  Estas caminatas son coordinadas y manejadas por el Oficial de Actividades Extra Vehículares (EVA Officer).  De igual manera, no se puede abrir una puerta de la estación espacial así nada más como si fueras a una caminata por la cuadra de tu casa, es algo más complicado debido a la diferencia de presión ambiental de la nave espacial comparada con el vacío del espacio.  Finalmente, los astronautas si tienen privacidad a pesar de que hay cámaras por toda la estación espacial y estas pueden prender o apagar desde abajo en la base espacial de Houston.  Me divertí en esta entrevista en compañía de Nacho y del padre Abelardo, son unas grandes personas. Espero algún día me vuelvan a invitar. 

Aquí puedes escuchar la grabación de esta entrevista titulada Programa Espacial:

https://soundcloud.com/user941308269/programa-espacial-radio-maria_10_04_14

#FeyCiencia #Fe #Ciencia #RadioMariaHouston #MiFamiliaMagazine

11/30/14

El verdadero significado de la navidad

Pareciera que la navidad deber ser una época de paz y de tranquilidad, que prepara nuestros sentidos y nuestra existencia para celebrar algo especial, pero no es así. 

Los que celebramos la navidad en el mundo, somos bombardeados desde finales del mes de octubre con publicidad de lo que “debe ser la navidad”.  En las tiendas de mayoreo, se pueden apreciar los pinos artificiales navideños y paquetes de luces en los estantes.  El “coco-wash” del marketing inicia desde entonces a invadir nuestras mentes con imágenes de adornos que lucirían espectaculares en la sala o en el comedor de nuestras casas.  Yo acepto que he sido víctima de este “coco-wash” desmesurado.  Hay personas que deciden forrar sus casas con luces y hasta hay competencias para ver qué casas tienen más luces.  Hace poco vi una entrevista en la TV, en la que un terrestre de una de estas competencias decía que si las luces no se veían desde el espacio, era mejor no entrar a la competencia.  También están las personas que exhiben estrés navideño porque tienen que comprar regalos y les falta tiempo y dinero para cumplir con esa lista enorme.  Luego están aquellos papas que deciden comprar toda la juguetería, por aquello de que los hijos no vayan a tener un trauma de por vida o en su caso un berrinche por no recibir el regalo que pidieron a San Nicolás.  




El ir al centro comercial es un caos, hay tráfico y embotellamiento por doquier y la paciencia de los conductores digamos que no representa el espíritu navideño, sobre todo cuando el claxon repentino te hace saltar de tu asiento o cuando los conductores se insultan con palabras creativas y coloridas en medio del tráfico.  Al llegar a los centros comerciales no hay estacionamiento y te encuentras con que el espacio al que le echaste el ojo, te lo acaban de ganar (#*$%!).  También está el estrés de la dietas, pues se llegan las fiestas de la temporada y hay que lucir el vestido rojo para impresionar a todas las amistades en la posada.  Las posadas ya no son posadas, solamente son “fiestas” donde todos se ponen a bailar y a tomar hasta ponerse hasta las chanclas.  Todo esto, es nuestra preparación para la navidad.  En medio del caos, del estrés, de los excesos y de las apariencias, pensamos que en realidad estamos preparándonos para la navidad, olvidándonos de su verdadero sentido. 

En realidad, al ver tantas luces y adornos navideños a nuestro paso,  deberíamos de hacer una pausa mental y reflexionar sobre el verdadero significado de la navidad. Hace tiempo, pase por una epifanía mental en medio del caos, todo se detuvo en cámara lenta a mí alrededor y me pregunte si todo lo que estaba haciendo, en realidad nos estaba preparando para la verdadera celebración de ese día tan especial.  Desde entonces, el centro de nuestros adornos navideños es un pesebre y una corona de velas que encendemos cuatro domingos antes de la navidad; realizamos actividades de adviento con nuestros hijos para sembrar en ellos conciencia del verdadero significado de esta celebración y así apartarlos de falsas expectativas de lo que las influencias externas nos imponen. 

En realidad los colores navideños, las tradiciones, los símbolos, los adornos, y los regalos, giran alrededor de lo que es el centro de la celebración de la navidad: el nacimiento de un bebe que vino a traer paz al mundo y un mensaje alentador de esperanza y de amor para la humanidad.  El verdadero sentido de la navidad es recordar ese mensaje y renovarnos con esa luz, para llevarla como antorcha encendida en nuestros corazones hacia los demás.  Esta celebración es para que en su nombre, se  unan familias, sanen corazones, busquemos el perdón y perdonemos a los demás, y compartamos nuestro tiempo y generosidad con los más necesitados.  Es simplemente, ser extensiones vivas de esa luz como las luces navideñas que adornan nuestras casas, sin tener que pasar por el estrés, el caos, el consumismo y las apariencias.  Es ser una mejor versión renovada de nosotros mismos, una oportunidad más en nuestras vidas para dar a amor y paz a los demás, sin esperar nada a cambio


PD.  Gracias a Mi Familia Magazine por publicar este artículo en su revista.
 http://www.mifamiliamagazine.net/2014/12/el-verdadero-significado-de-la-navidad/

5/30/13

Les Miserables de Estados Unidos


Cuando estaba en la secundaria en México, tenía una maestra de español a la que apreciaba mucho, se llamaba Carmen.  Aunque su materia no era de mis favoritas, con el paso del tiempo lo termino siendo.  Sus clases de literatura nos transportaban a todos los lugares históricos que cambiaron en su época los ideales de la sociedad.   Con sus historias realicé muchos viajes de imaginación sin necesitar avión alguno.  Sus historias me llevaban a donde estuvieron David y Goliat en tierras de oriente, a Grecia donde tomo lugar la Ilíada de Homero, a tierras toscanas con los poemas de Dante, a las tierras andaluzas con el Quijote y al imperio ruso con Leo Tolstoi y su obra de Guerra y Paz. La literatura me inspiro tanto que desde entonces me he propuesto viajar a estos lugares, encontrando en cada uno de ellos bellas memorias de estas lecturas sin necesitar guía turística.  Finalmente, las obras que cambiaron todas las percepciones sociales con sus paradigmas y contradicciones en mi juventud, fueron “Les Miserables” por Víctor Hugo y “Las Uvas de la Ira” de John Steinbeck.  Ambas obras me ayudaron a sembrar una semilla de compasión y responsabilidad social que por ende me han dado una perspectiva diferente hacia las necesidades de los demás.

Irónicamente, “Las Uvas de la Ira” fue una novela que yo misma viví de alguna manera durante mi infancia, al recorrer con mi familia las rutas de la “pizca” desde México hasta el estado de Washington, pasando por Oregón, Montana y terminando en California para la “pizca” de la cereza y de la uva.  La palabra correcta es “recolección de fruta”, pero por respeto a los migrantes agrícolas que se parten el lomo a diario para hacer posible que estas frutas y verduras frescas lleguen en las mejores condiciones hasta los supermercados de todos los Estados Unidos, yo le sigo llamando "pizca".




Nosotros éramos “trabajadores temporales”, ya que regresábamos a México después de los veranos.  Recuerdo que todos mis compañeros de clase se maravillaban de lo genial de mis vacaciones al comentarles los lugares que había recorrido durante mi estancia en los Estados Unidos, sin imaginar que aunque parecería un viaje de campamento y aventura, más bien era algo así como un viaje de jornaleros siguiendo una ruta de frutas que tenían que ser recolectadas.  A pesar de eso, para los ojos de una niña como yo, siempre eran viajes de aventura y exploración, era la oportunidad de hacer experimentos con la tierra, de construir casitas de las ramitas de madera que caían de los cerezos, de observar hojas con orificios, bichos, frutas secas, estrellas fugaces y lagos profundos en paisajes encantados.  

¿Por qué escribo esto?

Primero, porque hace poco tuve la oportunidad de ver la película de los Miserables que me trajo grandes memorias de mis lecturas y me pareció genial.  No son los mejores cantantes, pero si muy buenos actores.  Segundo, porque tiene un mensaje de responsabilidad social y este me hizo recordar que todos la tenemos.  Digamos que la película idealiza la bondad de los clérigos de la iglesia católica, la filantropía y generosidad de un hombre como Jean Val jean, la justa pero injusta obligación de la autoridad y tristemente muestra la realidad grotesca de los sufrimientos que padecemos los seres humanos, los miserables.   Tercero, porque en esta última categoría es donde aún se encuentran los hispanos indocumentados de este país, aquellos que tuvieron la suerte de cruzar hasta este lado del río en busca de mejores oportunidades, pero que aún siguen siendo una sociedad al parecer marginada y marcada por su estatus ilegal.  Los que más me llama la atención por su condición de vida, son los que siguen recolectando fruta, los” pizcadores”, los llamados “migrant workers” y los niños de estos que ayudan a sus padres en la pizca. Pienso: ¿Qué de la educación de estos pequeños? ¿Qué de aquellos que no obtuvieron una oportunidad como yo o como otros? ¿Qué de aquellos que tendrán que seguir el oficio de sus padres por generaciones sin poder alcanzar el sueño americano? ¿Qué de aquellos que llegaron a la universidad, pero no pueden obtener un trabajo digno de su esfuerzo por su estatus migratorio?

Ahí es cuando reflexiono en la noción de que todos tenemos una responsabilidad social, para seguir alentando a las minorías hispanas a obtener una educación superior.  Todo por el bienestar de las familias, por el llegar a ser una mayoría educada en números y por la oportunidad de alcanzar los sueños sin el obstáculo de ser etiquetado por un estatus legal.  

P.D.  Vean este documental de niños que trabajan en la "pizca" y la pagina web para ayudar de alguna manera.  Se llama “The Harvest” o “La Cozecha” producida por Roberto Rumano. Lean este articulo sobre la esclavitud en este país.  


Temas Interesantes

What is real love?

As Valentine's Day is approaching, have you asked yourself what is love?  What is real love? Is it a box of chocolates, a romantic dinne...

Temas Populares