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1/6/11

La navidad en Italia - Buon Natale!

Italia es un país de muchas sorpresas y tradiciones, sobre todo en navidad.  Sus tradiciones navideñas se asemejan mucho a las tradiciones en México y Latinoamérica debido a la influencia del cristianismo.  No solo se asemejan en costumbres, sino que su manera de celebrar en familia es bastante allegado a lo que hacemos las familias mexicanas y latinoamericanas ya que la familia es el centro de su estructura social.   Esta navidad tuve la oportunidad de pasar los días festivos en Italia con mi familia y de recorrer varias partes de Italia desde el sur al norte observando algunas diferencias de costumbres.

Ya antes había visitado Italia en temporadas altas de turismo cuando hace un calor bárbaro, pero esta vez fue diferente.  Las calles de Roma son más placenteras, hay menos turistas invadiendo los monumentos y se respira el espirito navideño por doquier. De hecho, puedes cruzar las calles sin el temor de ser atropellado.  En cualquier Pasticceria se pueden apreciar los diferentes tipos de postres y panes típicos de la temporada y no se puede menospreciar el acompañamiento de tales dulces manjares con el clásico espresso o un cappuccino.  Las calles están adornadas con luces y hay árboles de navidad en las plazas principales.  La Piazza Navona en particular se transforma en una feria de luces y negocios ambulantes vendiendo todo tipo de artículos navideños, juguetes, pesebres, esferas, pequeñas figurillas de Pinocho y la Befana (Búfana) y puestos de dulces y panes típicos. 

Lo que más me gusta de esta temporada son los Presepi, una representación artística del pesebre de Jesús en cada iglesia.  El 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción  es cuando cada iglesia revela sus pesebres al público.  También se pueden apreciar los pesebres en los aparadores de las tiendas y en algunas casas, algunos altamente elaborados y cuidando hasta el último detalle, otros más sencillos y otros bastante creativos.  Lo que más llama la atención de los pesebres son la representación cultural de cada región en Italia y el toque artístico de los artesanos que los diseñan, algunos son hechos por artistas de renombre.  El pesebre es una viva representación de lo que es la cultura de Italia, mostrando los tipos de alimentos que consumen, la vestimenta, las clases sociales, el estilo de vida y la fe de los italianos además de la arquitectura representativa del país. 

El 24 de diciembre, fuimos de compras a un supermercado en el área donde nos hospedamos, mejor conocida como Prati, la cual por cierto recomiendo por su área residencial muy segura y de media clase, lejos de los turistas y precios altos,  buenas secciones para ir de compras y comer en buenos restaurantes auténticos además de encontrarse a diez minutos del Vaticano a pie y muy cerca del Castillo San Ángelo.  El lugar donde nos hospedamos es un acogedor B&B bajo el manejo de Marina, una chica muy gentil, amable y que provee bastante información para caminar por los alrededores.  El Bed and Breakfast Maribell es uno de los mejores que me he hospedado en Roma, muy accesible a todo y bastante exclusivo y privado además de ofrecer un precio genial comparado con los precios altos de la ciudad.  Lo recomiendo por su locación y por ser muy acogedor, lo único es que el desayuno no es de los más variado y por lo tanto no creo que se deba llamar B&B.  En fin, esa tarde decidimos comprar algunas carnes frías, fruta y otras cosas además de leche y productos para bebé por aquello de no encontrar restaurantes abiertos el 25 de diciembre, ya que cierran todos los negocios.  Los supermercados estaban bastante repletos de gente ofreciendo vinos dulces y los panes tradicionales de navidad.  Se me hizo bastante curioso caminar por los pasillos de estantes de comida al compas de música navideña estadunidense, pensé que al menos escucharía música navideña tradicional italiana, pero no, los italianos también son víctimas del comercialismo americano.  Al regresar al hotel para dejar el mandado que habíamos comprado, Marina estaba preparando una cena de navidad con su hermana y otros amigos, parecía una linda reunión festiva, nosotros por otro lado, nos preparamos para ir a cenar a un restaurant cercano.

Esa noche buena, decidimos disfrutar del “Cenone di Natale” o cena de navidad cerca del hotel donde nos hospedamos.  Por cierto, todos los restaurantes que ofrecen cena de navidad requieren de reservación, asi que hablamos ese mismo día en la mañana para reservar espacio.  Esa noche nos atendieron muy bien y vimos a bastantes familias italianos con niños cenando juntos.  El restaurante tenía velas prendidas y estaba de manteles rojos.  La cena tradicional de navidad consiste principalmente en pescado y mariscos, en Roma el platillo tradicional es el Capitoné.  En la mayoría de las casas, se sirven varios platillos de mar durante toda la noche ya que los italianos tienden a ayunar durante el día en preparación para la cena.  En el norte de Italia, se come carne roja, como el puerco y variedad de salchichas y chorizos.  Nuestra noche fue corta porque mi hija se enfermo, asi que tuvimos que regresar al hotel, tomamos una siesta y luego caminamos hasta el vaticano para celebrar la misa de noche buena.  Al llegar al vaticano, pudimos observar las filas de gente queriendo participar en la misa de noche buena y pudimos apreciar el gran pesebre de navidad en medio de la plaza de San Pedro junto al obelisco egipcio.  En la basílica de San Pedro hay otro pesebre de navidad más pequeño pero bastante laborioso.  Por cierto, después de la cena, muchas familias italianas van a misa de media noche en sus parroquias (ya que el 98% de los italianos son católicos) y al regresar a casa comen pannetone acompañado con prosecco (vino espumoso parecido a la champaña). 

Al otro día en navidad para el desayuno, Marina muy amablemente dejo la mesa puesta con pan tradicional de navidad: Panettone (pan tradicional de Verona), pero este no tenía fruta seca, asi que lo llaman “Pandoro”.  El pandoro es un pan alto de huevo esponjado que es rociado con azúcar glas que representa nieve navideña.  Literalmente, la palabra pandoro significa “pan de oro” por su color dorado y es horneado con la forma de un árbol de navidad.  Si cortas el pandoro de manera horizontal, literalmente estas cortando una estrella de 8 picos.  En los tiempos medievales, el pan blanco solamente estaba al alcance de los ricos y de la nobleza, mientras que la gente común comía pan de harina integral o no procesada (en ese entonces no la nobleza no sabía que era mejor la harina integral, creo que por eso se ven muy cachetoncitos en las pinturas sobre oleo que son exhibidas en los museos).  Los panes endulzados eran servidos en grandes banquetes para la nobleza en ocasiones especiales y era conocido como pan de oro o pan real.  El día de navidad, si sobra pandoro de la noche anterior, las familias lo consumen tostado y luego lo consumen remojado en espresso o cappuccino.  Tradicionalmente, en navidad, los niños italianos reciben regalos de Gesu Bambino (el niño Jesús), aunque la mayoría de los bambinos reciben sus regalos el 6 de enero. En la mañana, las familias Italianas prenden su televisor para escuchar el mensaje de navidad papal mientras preparan para el almuerzo un delicioso “tacchino” o pavo y consumen para postre otros panes aparte de pandoro y unas galletas crujientes que se llaman “rococco”( rococó). 

Como era esperado, todos los negocios en Roma estaban cerrados ya que es un feriado oficial, asi que nos desplazamos hasta el vaticano para asistir a la misa papal de navidad.  Ya en la tarde varios negocios abrieron y pudimos cenar en una cadena de restaurantes que se llama “Pastarito Pizzarito”’.  Esta cadena de restaurantes tiene un concepto muy bueno para elaborar pastas al gusto, ya que tú mismo puedes seleccionar tus propios ingredientes, el tipo de pasta, y el estilo al que gustes que la cocinen.  Las porciones son bastante buenas y las pizzas también las cocinan según los ingredientes que pidas.  Para el gusto de los italianos, la cadena no es de la mejor calidad de la cocina italiana, ya que es más práctico como restaurante de comida rápida, pero siempre tienen clientela.

La mayor parte del tiempo durante estos días festivos (desde navidad hasta el año nuevo), muchos negocios están cerrados, el metro solo funciona hasta el medio día en la navidad,  y solo algunos museos abren.  Por esa razón, decidimos recorrer las calles de Roma en familia y aprovechar que la ciudad estaba menos saturada por turistas.  Es el tiempo ideal para caminar por las calles, pasar por las plazas, degustar de los monumentos y admirar la belleza de la gran ciudad eterna.

El 26 de diciembre, el metro y los trenes regresan a su función normal y nos desplazamos por tren hasta Nápoles.  En 2 horas llegamos a esta ciudad tan llena de contrastes, ciudad a la cual muchos detestan y otros adoran.  Es una ciudad sucia pero tiene mucho carácter, las fachadas son diferentes, los callejones son de película con tendedores entre edificios por doquier, y tienes que andar con cuidado vigilando tus hombros a cada rato.  Aun con su mala fama, Nápoles es una ciudad que a pesar de su apariencia austera, termina siendo encantadora una vez la vas conociendo y aceptando.  En diciembre, Nápoles se transforma con luces y exhibe sus presepi con bastante orgullo, ya que es la ciudad de los pesebres, de sus creadores, de artistas que despojan toda su energía creativa para mostrar al mundo como se hace un pesebre.  La calle que no debes de dejar de visitar durante esta temporada es Vía San Gregorio Armeno en el centro histórico.  Esta calle estrecha está repleta de comercios que se dedican a vender pesebres y todo tipo de figuras en miniatura.  Justo en medio de la calle hay una exhibición de pesebres que cambia todos los años y este año se presentaron en el pesebre figuras populares como Barack Obama, el presidente Berlusconi y otras figuras que hicieron noticia en el 2010.  En esta calle puedes encontrar todo tipo de creaciones y figuras electrónicas que se mueven, fuentes eléctricas en miniatura, pastores talando madera en moviento, etc.  La ciudad de Nápoles es conocida por sus pesebres no solo en Vía San Gregorio Armeno, sino que también de manera muy artística en varias exposiciones en museos y en todas las iglesias.  También hacen concursos anuales de pesebres entre los niños y los mejores son exhibidos en estas exposiciones.

Después de Nápoles nos desplazamos a Sorrento y a la Costa de Amalfi para alejarnos del bullicio de las grandes ciudades.  En Sorrento los arreglos navideños se veían espectaculares a la par de un panorama bello de sus peñascos y montañas.  En medio del centro histórico, en la plaza principal (Piazza Tasso) hay un árbol de navidad enorme que exhiben todos los años y no falta la exhibición de pesebres en aparadores de tiendas y museos.  Hasta en la estación de tren había un vagón completo con exposición de pesebres de artistas de la región.  Como Sorrento es conocida por su limoncello y sus huertos de naranjas, en sus pesebres no falta este detalle.  Ese día nos tocó recorrer las calles del centro histórico mientras celebraban la fiesta del patrón de la ciudad,  en una de las calles la gente se preparaba para jugar tómbola en una larga mesa y celebrar con limoncello y dulces.  Uno de los mejores lugares para comer gelatto en Sorrento (Gelatteria Primavera) tenía su exhibición anual de presepi, esta vez celebrando a Estados Unidos con figuras populares como Michael Jackson.

El 31 de diciembre recorrimos la ciudad costera de Amalfi.  El centro histórico es encantador y sus adornos navideños parecen más de estilo medieval.  En la plaza principal la gente se preparaba para la recreación del pesebre de Jesús con un pesebre en vivo.  Había personas vestidas de pastores, otros de forrajeros y otros llevaban túnicas como atuendo.  En el camino de Amalfi a Sorrento hay una exhibición de una pesebre en miniatura justo al lado de un peñasco, razón por la cual muchos transeúntes que se paran para admirarlo.   Los pesebres en esta costa van más a la par con el estilo de vida y el paisaje de esta bella costa, casi todos sus pesebres son representados con pequeños peñascos, montañas, y no podía faltar el mar.  En Amalfi tuvimos la oportunidad de probar el rococó famoso gracias al gran recibimiento hospitalario de unos amigos de la ciudad.  A mi bebé  Sofía le fascinó esta galleta crujiente y le vino muy bien para aliviar la comezón de los nuevos dientes. 

En la tarde del 31 de diciembre, regresamos a Sorrento, tomamos el tren (circumvensuviana) hasta Nápoles y de ahí nos trasladamos en tren rápido hasta Florencia.  Al llegar a la terminal del tren en Florencia, afuera estaban haciendo los últimos preparativos para un gran concierto de año nuevo con grandes pantallas y muchas luces.  La Piazza de Santa María Novella estaba adornada con muchas luces y aunque todo se veía espectacular y teníamos la intención de ver la muestra de fuegos artificiales y pirotecnias que se hace cada año en el puente viejo sobre el rio Arno, decidimos pasar la noche en casa.   Aun asi, disfrutando de pandoro, espresso, vino tinto de la región y carnes frías en casa, pudimos escuchar desde el apartamento los fuegos artificiales justo a la media noche, el quebradero de botellas por las calles, los bullicios de la gente, la música del concierto, y los gritos y una que otra pelea de los borrachos hasta el amanecer.  Definitivamente, la pasamos mejor en casa, porque aunque dice el famoso dicho italiano: “Natale con I tuoi, Capodanno con chi vuoi” – Navidad con los tuyos, año nuevo con quien quieras, decidimos pasarla juntos en familia, porque hacía un frío tremendo y tales fiestas en calle no van bien con una bebé. 

El año nuevo en Italia se celebra con quien tú quieras, y muchos reservan mesas en restaurantes que ofrecen el Cenone di Capodanno, que normalmente es un menú súper elaborado con varios platillos, vino y champaña.   Habíamos hecho una reservación en un restaurante muy famoso de Florencia, pero decidimos cancelarla para bienestar de la bamba.  Mucha gente asiste a bailes de gala aparte de restaurantes, otros con la familia, otros celebrando en las plazas, otros en los clubs y muchos se van de la ciudad a sus villas en la provincia de Toscana o cerca de los lagos. 


Finalmente, el 6 de enero es el Día de la Epifanía,  que culmina con las festividades navideñas.  Esta es otra gran celebración en Italia, se hacen festivales en las ciudades y cena en familia, además de que llega la Befana para entregar regalos a los niños.  La Befana es una bruja vieja y arrugada que llega a dejarles regalos a los niños en una escoba mientras que los niños cuelgan sus calcetines para recibirla y dejan un vaso con vino y un plato con bocadillos típicos para la Befana.  Cuenta la leyenda, que los tres reyes magos mientras iban camino a Belén para conocer al niño Jesús, pasaron por casa de una viejita que estaba limpiando su casa y barriendo con una escoba.  Los tres reyes magos invitaron a la mujer a que los acompañara para conocer al niño Jesús pero ella rehusó y después de que los tres reyes magos se fueron se arrepintió de su decisión.  Desde entonces la Befana agarró su escoba y empezó a volar para buscar a los reyes magos y al niño Jesús, pero como nunca los encontró, decidió que era mejor repartir regalos a todos los niños del mundo cada noche del 5 de enero.  Esta curiosa leyenda tiene muchas explicaciones según los italianos, pero tal día es mucho más celebrado por los niños de Italia que la misma navidad.  Este día lo pasamos en Asís, Italia con recuerdos de la Befana en cada aparador y un festival de niños por la mañana en la plaza principal.  Recorrimos sus calles, visitamos los famosos pesebres y visitamos la Basílica de San Francisco de Asís. 

A San Francisco de Asís, se le atribuye la creación del primer pesebre en 1223 en Greccio, Italia y gracias a esta influencia, ahora hay pesebres navideños por todo el mundo.  Las anécdotas cuentas que ese año, San Francisco invitó a un noble de la ciudad de Greccio a festejar el pesebre de Jesús ya que se acercaba la navidad y estos los hicieron en una loma rodeada de árboles y de cavernas de un terreno del noble.  Para asemejar tal evento a lo más real posible, montó un pesebre con animales y heno (mejor conocido como ixtle en México) y pobladores y frailes hicieron una procesión hasta el pesebre. 

La culminación de nuestro viaje en Asís fue bellísima, desde la basílica se aprecia el paisaje bellos del valle de Asís y los muchos pueblos cercanos a su alrededor.  Entre las nubes, unos rayos de sol se asomaban para despedirnos y no me quedó más que agradecer tal oportunidad de pasar por esta experiencia tan agradable en Italia.  Conocimos a mucha gente encantadora, compartimos con amigos en fiestas, fuimos invitados a almorzar a casa de amigos con comida típica hecha en casa, probamos los mejores quesos, la variedad de vinos, y fuimos testigos de los paisajes más bellos de las diferentes regiones del sur y norte de Italia.  Lo mejor de todo fue aprender más de esta cultura y saber cómo es que celebran la navidad.  En lo personal para mí fue una jornada que me llegó al corazón porque pude remontarme a mi niñez y pude entender cómo es que en mi México querido nuestras celebraciones navideñas tienen tanta influencia de estas tierras por medio del cristianismo. 

Mi conexión a los pesebres en Italia fue principalmente por recuerdos de mi niñez del pueblo dónde crecí en Matehuala, SLP: a partir del 12 de diciembre, ayudaba a mi abuela a construir un pesebre en casa con todas las figuras que ya la abuela había coleccionado con los años y además, iba a la plaza del pueblo o al mercado para comprar ixtle, musgo, algunas que otras ovejas, y una figurilla más que adherir a la colección.  Luego había que usar la imaginación o copiar algunas ideas de conocidos o vecinos que ya habían montado sus pesebres: espejos para simular el agua, algunos patos sobre los espejos, plástico pintado de azul o plastilina para hacer un río, y mucha tierra del jardín para construir una loma.  Montar un pesebre para mí era algo que esperaba con mucha ansiedad todos los años.  Hasta ahora en esta ciudad, la gente aún monta sus pesebres e utiliza su imaginación para crear unos pesebres bellos además de exhibir las grandes creaciones de los artesanos mexicanos.

Es curioso, los pesebres en Italia van cambiando en carácter según la región ya que son muy representativos de su cultura y vestimenta.  En México pasa lo mismo, las figuras del pesebre llevan vestimenta mexicana, rasgos mexicanos, y en vez de huertos de limoncello, canastas de pan, y bandejas de pescados y sardinas, nuestros pesebres tienen en sus paisajes lo autóctono de nuestro país: nopaleras, chiles, magueyes en miniatura y todo lo representativo de México.  Yo de niña pensaba que el niño Jesús era mexicano y que María y José venían de Xochimilco y los pastores llegaban de tierras lejanas, tan lejanas como el istmo zapoteco. 

Tanti Auguri a tutti!

#NavidadenItalia #Italia #Viajes #Navidad 

12/20/10

Biscotti Navideño

En una semana nos vamos toda la familia a Italia, vamos a pasar la navidad en Roma y luego iremos a Nápoles a la boda de nuestros amigos y aprovechando la estancia vamos a visitar los nacimiento famosos de Vía San Gregorio y probar la famosa pizza napolitana.  Luego vamos a visitar la costa de Amalfi y regresaremos al norte de Italia recorriendo las regiones de Umbría, Toscana, Abruzos y Trentino-Alto Adigio.  Tal vez visitemos Alemania y Austria nuevamente, para ver los mercados navideños, pero lo veo difícil. 

Como vamos a pasar los días festivos en estas tierras, pues hay que entrar en ambiente de una buena vez, así que pienso preparar algo que pueda acompañar con un buen espresso, café,  moscato, u algún vino dulce de la región toscana.  Como yo siempre ando amexicanando todo, pues pienso acompañar mi biscotti con un rico chocolate oaxaqueño. 

El biscotti en Italiano quiere decir “dos veces cocido al horno”, básicamente son galletas crujientes de todas variedades y sabores.  Al comer estas ricas galletas, se remojan en la bebida con la que las acompañas y al llegar a tu paladar, mmm, es verdaderamente genial.  En fin, les comparto esta receta y si la llegan a hacer, que la disfruten.  Buon appetito!

Ingredientes
4 oz. de mantequilla sin sal (a temperatura ambiente)
1 taza de azúcar
3 huevos
2-1/2 tazas de harina multiuso
1 taza de almendras peladas y molidas en un procesador
Jugo y ralladura de un limón
3 cdtas. de semillas de anís
1-1/2 cucharadita de polvo para hornear
1 / 8 cucharadita de Sal
2 cucharadas de extracto de vainilla
2 cucharaditas de extracto de almendra


Pasos:
1)      Combine la mantequilla y el azúcar y bata hasta que quede la mezcla esponjada.
2)      Agregue los huevos a la mezcla del paso anterior uno por uno.
3)      Agregue la harina, el polvo para hornear y la sal en tercios e incorpore bien todo
4)      Añada los ingredientes restantes y mezcle bien. Asegúrese de que las almendras se distribuyan uniformemente en la mezcla.
5)      Ligeramente ponga  mantequilla y  harina en una bandeja para hornear galletas
6)      Coloque la mezcla en la bandeja para hornear en dos largas tiras de 4 pulgadas de ancho por 1 pulgada de alto.
7)      Usando una espátula de goma, empareje la parte superior, los lados y los extremos de las tiras.
8)      Coloque mezcla en el horno a 350 grados durante 30 minutos. Retire del horno y corte transversalmente en trozos de ¾ pulgadas. Meta nuevamente las piezas al horno a una temperatura de 250 grados durante 45 minutos.
9)      Retirar y voltear las piezas. Regresarlas al horno por 45 minutos adicionales.
10)   Apague el horno y  deje enfriar las galletas biscotti en el horno.
11)  Se pueden almacenar en recipiente hermético. El biscotti se puede almacenar hasta un mes. 

12/4/10

A Quest for the Perfect Tamales

It is that time of the year, Christmas music on all the radio stations, unavoidable traffic near the malls and shopping centers, decorations around the neighborhood, and the great smells of ginger bread cookies, panetonni, nutmeg, cinnamon, and all kinds of Christmas goodies to savor from here and from around the World. Of course, who cannot enjoy the Christmas movies with Charlie Brown and Rudolph the Red Nose Reindeer with marshmallows dipped in the hot cocoa.

Well, let me say I really love Christmas in the United States, but it is also a time I miss Christmas in Mexico the most.  I’ve attended plenty of Christmas parties here in the United States and they are great, but I really miss the parties in Mexico, or to be more specific, the Posadas.  The Posadas topic deserves a whole page to itself, so I will save this for another posting later this year.

When this time of the year comes, I start craving all the good food from Mexico, chocolate caliente, ponche, café con canela, canela caliente, all kinds of hot drinks made with maíz called atoles, like champurrado,  atole de guayaba, atole de piña, and the one specialty from my home town “atole de teja”.  If you are wondering what an “atole is”, stay tuned for my next blog post of look it up.  All these hot drinks are accompanied by pan mexicano, which can be purchased in any bakery in Mexico called “panaderías”.  Of course now in the modern days, any big mega grocery store in Mexico has a panadería in their bakery section, however the taste of the bread is not the same as the homemade bread made in the local small panaderías.  I’ve been fortunate enough to taste fresh hot bread from a panadería right out of the oven, or what we call “recién salidito del horno”.  When I was a kid, one of my daily errands was to get fresh bread in the evenings, and I loved it!  As I would walk back home, I would eat one or two pieces on my way back, so soft, with such a wonderful smell of vanilla, mmm, I was full by the time I got home. 

Besides missing all the typical goodies from Mexico, I miss the grand famous “tamales”.  Tamales are everywhere you go in Mexico during the Christmas season; they are part of the food staple in Mexican families as a way to share this magical time of the year with friends.  During this time of the year, visiting people’s houses is very common, and almost every host offers tamales accompanied by a hot drink.  The most popular tamales in every household are made out of pork with chile rojo, but there are many other different varieties:  ground beef (picadillo), chicken (pollo), beans (frijoles), peppers with cheese (rajas de chile con queso), turkey (pavo), and the plain sugar tamales, some with raisins and coconut.  

These are all wrapped in corn husks and once done they are best to taste when they come out of the steaming pot.  I’m not a food critic, but in my opinion, the best tamales are thin, moist, not too greasy, and one should be able to taste the flavor of the masa or the corn, which should not overshadow the taste of the filling of the tamal.  In other words, both the masa and the filling should really complement each other, but the masa to me is the most important thing.  Perfectly thin, perfectly moist and soft, not too salty, not too spicy, just perfect.  The way I test the consistency of the masa once is cooked is through my hands and a fork.  The softness is felt right away, almost leaving a footprint of steam and moistness in your hand, and if tested with a fork, the fork should go right through the masa, with no hesitations.  Of course, we must not forget about the tamales wrapped in banana leaves and agave leaves, there are many varieties in Oaxaca, Veracruz and Yucatan as well as other parts of the country.

In my lifetime, all the tamales I happen to eat, are always compared to Cata’s tamales, and believe me, that is a super high standard to measure against.  Cata is an extended family member who makes the best tamales in Matehuala, my hometown.  Every year when the posadas are about to start, she gets hundreds of orders from people who know how well she cooks them.  Her tamales are hard to beat, not is only is the masa fantastic, but the filling she makes for the tamales is amazing!  She combines the right ingredients of “red chiles”, with the right spices, with the right amount of pork.  Her tamales are small but generous, in other words, you get a lot of juicy pork once you open one. 

Now, let me tell you about my experiences here in Texas when it comes to tamales.  First of all, I’ve heard too many funny stories about people eating tamales with the corn husk. For all of those who don’t know how to eat a “tamal” (is not “tamale” people), you take off the corn husk by unwrapping it from the masa, pour some salsa on top of it, and enjoy!  That’s it!  Another surprise to me has been tasting tamales with too many spices (including paprika, chili powder and Cajun spices), or in other words are called “tex-mex” tamales.  As I’ve said before, the flavor of the masa should not overpower the filling, otherwise you won’t be able to taste both, but hey, if that’s how people like it around here, that’s fine with me.  To me is best to keep things simple; all I know is I won’t be tasting tex-mex tamales any time soon.  Another grand surprise I’ve found is people put gravy on their tamales!  What?  Yes, gravy!  I’ve seen it with my own eyes, and I have not had the courage to taste tamales with gravy yet. 

Maybe one day when I go desperate for any tamales, I will.  Last but not least, here in Texas, chili tamales and cheddar cheese with beans are a big thing, as well as brisket and barbecue tamales.  No offense to the tex-mex cuisine, I’ve accepted some of its modifications to authentic Mexican food, but not in a tamal. I guess I will stick to my good old authentic traditional tamales, no matter what tex-mexers think.

So I’m too busy these days to make tamales, I must confess I’ve never made tamales in my life.  I remember helping make tamales by smearing the masa to the corn husk with a spoon, it takes practice as if you almost have to develop a skill on how to do it right, not too fat, just thin enough to be able to hold all the juices of the meat, but that’s as far as my tamal making skills go.  So instead of making tamales, I decided to look for the perfect tasty tamal in the area sticking to the southern part of the city.  I found 7 places in total, two of them were already closed forever (yeah, gone out of business for not making the right tamales, that’s right!) and the other 5, I decided to explore.   By the way, during my quest I decided to avoid the usual tex-mex tamales makers in the area (pretty popular on the search engines with all the comment reviews in English) and are the only ones who have web pages, but I’ve tasted these tamales before and even though they are pretty good as tex-mex, they  don’t fit in the “authentic Mexican food” category.   Out of the 5 places, 2 were grocery stores who sell tamales in their kitchen section.  I shall say, both places had really greasy tamales, so down to 3:  Alma’s Tamales, Texas Tamale Factory (ok, this is te- mex but I gave it a try), and Tamales Doña Tere. 
So who has the best tamales in the South part of Houston of these 3?  Well, Texas tamales Factory has a good variety of tamales, they are thin, but again, the masa has no simplicity in its taste and no softness which in turn overpowers the taste of the pork, one can actually taste the paprika or the chili (not sure what’s there); as far as the salsa, well, it also taste like chili, but hey, if that’s what people like, I respect that.  Is it moist enough?  Yes, but not to the consistency of Cata’s tamales, it doesn’t bend in your hands. What about Alma’s tamales?  I’d say they taste about the same as Texas tamales factory, I actually tasted their bean tamales with white cheese and let me say this which sums it all up:  if you can actually taste the beans from a can, that says a lot about a tamal.  Last but not least, Tamales Doña Tere has the most flavorful tamales in my humble opinion.  Just taste the masa and you will see what I mean when I’m talking about actually savoring the flavor of the masa at its most simple state, not so salty, not many spices, just good enough to compliment the filling.  Also, the pork filling is pretty good, you can actually taste real authentic chile ancho sauce along with all the other chiles.  The only downside to these flavorful tamales:  they are way too thick, the masa is actually harder than the previous two places, and the filling of the tamal is a little dry and not enough for the size of the tamal.   So even though the moistness is compromised by the thickness of the tamal, I think it is still the best choice.  Also, if you are going to order a dozen of tamales from this place, well, it is quite expensive.  Each tamal costs about $1.39 and the same price per tamal is kept even if you order a dozen, so this is a thumbs down for me when ordering in big quantities, the other places offer much competitive prices for a dozen.

In conclusion, I didn’t find the perfect tamal, but then what was I expecting?  You can’t have perfection in food but in its place of origin, that’s just how it works.  No matter how far the flavor is modified to accommodate the local culture, like in Texas, a tamal is a tamal due to its concept and it might taste better to the locals then tasting a tamal in Mexico because they already got used to the modified flavor.  Then the quest for the perfect tamal fails or not, it depends on the person and the taste. 

On my way back to the house, I decided to ask around at a big local grocery store that made the best tamales in the area, none of the names above came up.  One person told me “Amelia” made the best tamales to order, another lady said she made good tamales herself, and another person told me to go to one of the cooks in the store, everybody ordered tamales from her.  Ok, so maybe I can find a replica of Cata’s tamales in one of these ladies.  Who knows, maybe I did find the lady who makes the perfect tamales!

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